La porteña que tradujo la infertilidad en una novela
On 10 Enero, 2017 | 0 Comments

Victoria Valenzuela: la porteña que tradujo la infertilidad en una novela

LITERATURA. “Con permiso para amar” se denomina el libro de esta licenciada en Psicología que superó el tema de no poder ser madre y que hoy está en una nueva etapa.

La pregunta “¿cuándo serás madre?” denota que seguimos siendo una sociedad conservadora donde la identidad femenina sigue girando en torno a la procreación. También es molesta e incluso hiriente, sobre todo para aquellas parejas que luchan contra la infertilidad.

Según estimaciones del Ministerio de Salud, en Chile existen 250 mil parejas que sufren este problema. Algunas de ellas pueden acceder a los tratamientos, ya sea sacando plata de su bolsillo -por cerca de 5 millones de pesos con una posibilidad de resultado positivo de un 20%-, o accediendo a uno de los 300 cupos que ofrece Fonasa.

Un tema que conoce bien Victoria Valenzuela, una licenciada en Psicología y diplomada en Recursos Humanos, que estuvo cerca de cinco años intentando tener hijos con su esposo. Fue esta experiencia la que la llevó a escribir “Con permiso para amar” (Ediciones B, 2016), novela que fue presentada exitosamente en la Filsa 2016 y de la cual conversará mañana (12 horas) en la Librería Punto&Coma, ubicada en el Mall Plaza de Reñaca.

Experiencia personal

La autora, oriunda de Valparaíso y radicada actualmente en Washington, se encuentra de paso por Chile y cuenta que la experiencia que vivió no fue fácil, pues “se vio marcada por quiebres y frustraciones en torno a la búsqueda de la maternidad, donde pasamos por los mejores especialistas, clínicas especializadas, los profesionales de fertilidad en Santiago y nos vimos sometidos a años de bombardeo hormonal, de operaciones -en mi caso tengo dos- de fertilizaciones in vitro y todo el quiebre que eso conlleva”.

Uno de los temas que tuvo que enfrentar fue el de su identidad como mujer y, por lo mismo, estuvo durante años trabajando en su “recomposición”. “Yo sentía que mi identidad se había roto. Entonces tuve que transitar por años de terapia, primero de pareja y después personal, para perdonarme y reconciliarme con mi cuerpo”.

– ¿En qué sentido?

– Lo pasé a llevar con mucho abuso, con mucha intervención que finalmente se tradujo en un empeoramiento de mi condición reproductiva.

Pero llegó el momento de decir “basta, ya no más”. “Me encontré con mi marido al borde del divorcio, nos habíamos distanciado muchísimo como pareja, porque es de los más mata pasiones todo el tema del tratamiento, porque significa un desgaste físico, relaciones programadas y es una obsesión finalmente”, cuenta.

Y agrega: “Decidimos dar un vuelco de vida. Vendimos nuestra casa, renunciamos a nuestro trabajo y decidimos irnos a EE.UU., a una sociedad donde no le importa si tienes hijos y haces tu vida a tu manera”. Pero la decisión más importante fue la de finalmente hacer familia de a dos, sin siquiera adoptar hijos.

Toda la experiencia adquirida la ha volcado en “acompañar a las mujeres que optan a los 300 cupos que da Fonasa al año, que es insuficiente, pero que están bastante solas y con los recursos muy escasos”. Es así como a través de terapias y coaching enseña a todos que existen otras opciones, como donación de espermatozoides u óvulos, la adopción o simplemente otras formas de ser familia.

Todo eso lo tradujo en la novela “Con permiso para amar”, donde Ana -la protagonista-, decide salir de su atmósfera asfixiante y romper con las imposiciones sociales. Durante este proceso de redescubrir su identidad como mujer y reconciliarse con su cuerpo infértil, se verá envuelta en un viaje de erotismo y sensualidad que la conducirán a vivir experiencias que por momentos bordean el límite de lo permitido.

Al mismo tiempo, a través de diferentes personajes, se devela que muchas mujeres -aun siendo madres- se ven sumergidas en una vida infértil, apagada y de emociones.

En este sentido, todo lo que describe tiene como objetivo enseñarnos a darnos permiso para amar, a amarnos, para despertar y empezar a disfrutar plenamente de la vida.

Volver a nacer

Respecto a ser una representante regional en la Filsa, Victoria Valenzuela dice que fue un “tremendo orgullo”, pues tiene una familia de tradición porteña y de profesores de castellano.

“Siento que en Valparaíso y Viña del Mar fui cultivando el amor por la lectura”, afirma; añadiendo que “todo el entorno fue muy promotor de la lectura”. “Nacer en el contexto de la Filsa fue un tremendo orgullo para mí, no solamente es cambiar el rubro, sino que para mí es renacer como mujer. De alguna forma el lanzamiento en la Filsa marcó un hito, un símbolo de mostrarme a mí misma y a todos que todo lo que pasamos yo y mi pareja durante tantos años tuvo algún sentido”, sostiene.

Por eso mismo, hoy por hoy “le he dado vuelta a mi vida. Estoy trabajando en mi segundo proyecto literario y el próximo año pienso continuar mis estudios en Nueva York que es un programa en español de escritura creativa”, dice la autora sobre sus proyectos a futuro.

“Sentía que mi identidad se había roto. Entonces tuve que transitar por años de terapia, primero de pareja y después personal, para perdonarme y reconciliarme con mi cuerpo””

“De alguna forma el lanzamiento en la Filsa marcó un hito, un símbolo de mostrarme a mí misma y a todos que todo lo que pasamos yo y mi pareja durante tantos años tuvo algún sentido”

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