Donald Trump amenaza la esencia misma de nuestra democracia
On 10 Enero, 2017 | 0 Comments

John Katzenbach

Escritor estadounidense:

“Donald Trump amenaza la esencia misma de nuestra democracia”

R El maestro del thriller psicológico y ex reportero publica la novela Personas desconocidas, que aborda la desaparición de una menor.

R El autor del bestseller El psicoanalista prepara una secuela de la historia, se refiere al nuevo Presidente de EEUU y habla sobre la búsqueda en sus personajes.

Javier García Se conocieron en un mal momento de sus vidas. Cada uno con su propio drama. “Vamos a trabajar juntos”, le dijo Gabriel Dickinson, en el Depar- tamento de Policía, a Marta Rodri- guez-Johnson, ambos destinados a una división de casos sin resolver. Los dos se dedicarían a revisar expedien- tes de procesos archivados. “Todo el mundo quiere ver cómo sales del hoyo”, le había dicho el jefe a Gabriel, quien arrastraba varias suspensio- nes por su problema con el alcohol. Mientras, Marta había llegado al piso de los archivos, luego de haber pasa- do por Narcóticos. ¿Cómo redimirse de los errores? “Resolver un homicidio sería el ma- yor desafío; pero encontrar respues- tas, montar un caso que pudieran llevar a juicio sería lo que más titula- res atraería. Ambos comprendieron que prácticamente no tenían posibi- lidades”, cuenta el narrador de Per- sonas desconocidas, la nueva nove- la del autor estadounidense John Kat- zenbach (66), que acaba de llegar a librerías publicada por Ediciones B. Destinados a un cuarto con poca luz y papeles amontonados, Marta y Ga- briel se encontrarán con una serie de casos impunes: asesinatos, violacio- nes, secuestros… Pero hay uno en particular que los inquieta: la desa- parición de Tessa, una chica de 13 años, cuyo rastro se perdió en 1996. Maestro del thriller psicológico, Katzenbach fue reportero policial en diarios como The Miami Herald y The Miami News y escribió reporta- jes para The New York Times. Ha pu- blicado 14 novelas y desde la prime- ra su literatura ha estado ligada al cine. Su debut fue en 1982 con Al ca- lor del verano, llevada a la pantalla grande como Llamada a un repor- tero. Además, han llegado al cine sus novelas Juicio final (1992) con Sean Connery y La guerra de Hart (1999) protagonizada por Bruce Willis. Su mayor bestseller ha sido El psicoa- nalista (2002). Ahora prepara una secuela del volumen; es lo que cuen- ta Katzenbach, entre otras cosas, a La Tercera. ¿Cómo nació la historia de Personas desconocidas? La historia se desprende de un caso muy famoso de un adolescente desa- parecido en la región de Massachu- setts, donde yo vivo. Durante más de una década esta desaparición ator- mentó a las autoridades, hasta que un cazador encontró algunos huesos dispersos en el bosque. Pero lo que me intrigó, cuando pensé en ello, no fue el asesino en serie que asusta a todoslos propietarios de viviendas subur- banas y se vuelve favorito de la pren- sa sensacionalista… Más bien me pre- gunté: ¿qué otras razones podría te- ner alguien para desaparecer a la edad de 13 años? Intentar responder esa pregunta me permitió construir la base de la novela. Usted ha dicho que “todos mis libros tienen que ver con una búsqueda”, más allá de los casos concretos. ¿Cuál es la búsqueda en su nueva novela? La “búsqueda” en mis libros suele tener lugar en dos espacios distintos: hay preguntas concretas vinculadas al misterio, que necesitan respuestas. Pero esta búsqueda lleva, invaria- blemente, a que los personajes se hagan preguntas ellos mismos. Por lo tanto, para crear tensión entre lo in- terno y lo externo, intento hacer que estos dos hechos funcionen en pistas estrechamente conectadas, para lue- go unirlas. Nunca subestimes la im- portancia de extender las emocio- nes de los personajes. Cuando descu- bren algo relevante sobre una situación, tiene un impacto doble. Esto subraya el sentido de identifica- ción en el lector y la tensión que lo acompaña. En otras palabras, un es- critor quiere que el lector sienta an- siedad en más de una forma. Real- mente creo que trabajé duro este concepto en Personas desconocidas. ¿Cree que Gabriel y Marta buscan la redención de la sociedad?

Lo que pienso de ellos y que me ha gustado mucho es: Gabe y Marta, en un principio quieren que la socie- dad los vuelva a aceptar, porque ese es el deseo predecible de al- guien en desgracia. Pero a lo largo de la novela, descubren que la re- dención puede tener muchas caras. Al final, están menos preocupados por los ojos de la sociedad que por sus propias emociones. ¿Por qué cree la gente continúa interesándose en el thriller psico- lógico? Creo por la sencilla razón de que este tipo de historias apelan a lo más profundo de uno, y al mismo tiem- po plantean preguntas, lo que per- mite que brille una luz sobre la par- te más oscura de nuestros senti- mientos. Esta es una fórmula poderosamente atractiva. Es una exploración. La mejor literatura es siempre acerca de este tipo de com- binación. Lo dicen obras como Caín y Abel, Hamlet y Los hermanos Ka- ramázov… Y no dejemos de lado El silencio de los inocentes. ¿Prepara un nuevo libro? Sí. Ahora estoy trabajando en un nue- vo libro. Por primera vez en mi carre- ra de escritor, he decidido volver a una historia anterior y escribir una secuela. Hace varios años escribí El psicoanalista. Tal vez esa historia no ha terminado… ¿Qué le parece el fenómeno edito- rial de la autoficción? Lo cierto que no es mi estilo. Real- mente pienso en mí mismo de una manera mucho más tradicional. Pienso en una historia, luego en la mejor manera de contarla. Lo otro es trabajar con las obsesiones que hay ocultas en uno. A veces, me temo, que cuando tratamos de re- diseñar nuestro pasado no siem- pre funciona tan bien. ¿Qué opina de Donald Trump y su relación con la prensa? Permítanme decirlo sin rodeos: la denigración de Donald Trump a la prensa es constante, es probable- mente el momento más peligroso que ha enfrentado Estados Unidos en 200 años. Sus palabras amenazan la esencia misma de nuestra demo- cracia. La caída de las Torres Geme- las no amenazó nuestra Constitu- ción, Pearl Harbor no amenazó nuestra Constitución, la Gran Depre- sión no amenazó nuestra Constitu- ción… Y podría seguir. ¿Pero querer “cambiar” nuestra Primera Enmien- da porque los periodistas que él per- cibe como “deshonestos” lo inco- modan con historias que él mismo protagoniza y que luego tilda de fic- ción? Eso hace Trump.b

http://papeldigital.info/lt/2016/12/17/01/paginas/132.pdf